Ha partido José Armando Salvador
Lucas, quien alegró la tierra del 27 de agosto de 1959 al 18 de mayo de 2020.
José, vivió rodeado del afecto incomparable de sus nobles padres Natividad
Lucas y Felipe Salvador, sus hermanos Juan, Valentín, Alicia, Estela, Atalí y
Nemesio, en San Andrés Solaga, distrito de Villa Alta, Oaxaca; y luego, con su
propia familia compuesta de su esposa Marcelina Arce Fabián y sus hijos Juan,
Flor Itzel y Jason, en Los Ángeles, California.
Decir adiós siempre es difícil y
un pueblo entero, con su gente en distintas poblaciones de Oaxaca y México, así
como en lugares de Estados Unidos de Norteamérica, se han unido a la pena de perder
a un hombre que desde pequeño llamó la atención y que destacó
por su sensibilidad y nobleza humana.
Desde sus años de niñez, ¡Quién
no admiró el amor que le prodigaba a sus padres, a quienes nunca abandonó, incluso desde el extranjero!
Conocido cariñosamente como El
Chino, sin dejar de apoyar a sus padres en las labores del campo, incursionó
formalmente en la música y a sus diecisiete años ya había dado fama a un grupo
musical de nombre San Andrés, en la Sierra Norte del estado de Oaxaca. Su
característica voz llevaba consigo un tono melancólico tal, que hizo estremecer
corazones en muchos pueblos oaxaqueños.
José, El Chino, no dejó de
sorprender a sus padres y a su gran familia solagueña y oaxaqueña, ya que al
poco tiempo de radicar en los Estados Unidos de Norteamérica, dio voz a un
grupo que también causó revuelo: BRI SAS, donde ahora su voz y su carisma le
ponían también un sello especial a la ejecución del teclado.
Aun suelen escucharse las
sentidas interpretaciones de nuestro José, como Entre copa y copa,
Carmen, No fue posible contigo, Deja que caiga la noche, Patricia, entre otras.
Han transcurrido más de cuarenta
años de la aparición de José El Chino en el firmamento musical y las obras que
el hizo famosas, son ejecutadas por diferentes bandas filarmónicas oaxaqueñas e
interpretadas sus canciones por varios cantantes.
Ahora, mientras transita a otros
espacios desconocidos por el humano, lo imaginamos al lado de su padre el muy
respetado Don Felipe Salvador, cantando una canción mientras aquel ejecuta la
flauta y su madre Natividad Lucas, escucha embelesada a ese hijo que quiso
tanto.
¡Hasta luego José Armando
Salvador Lucas! ¡Nunca te olvidaremos!
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